¿Sabías que existe un músculo profundo que participa en muchos de los movimientos que realizamos cada día? El psoas es una estructura fundamental para caminar, levantar las piernas, mantener la postura y coordinar los movimientos entre el tronco y las extremidades inferiores.
En los últimos años, el psoas también ha despertado interés por su relación con la tensión muscular y el estrés. Aunque a veces se le conoce popularmente como «el músculo del alma», es importante distinguir entre su función anatómica y las interpretaciones emocionales que se le atribuyen.
En El Manantial Herbolario, en Gijón, creemos que conocer mejor nuestro cuerpo es un primer paso para cuidarnos de forma consciente.
¿Qué es el psoas y dónde se encuentra?
El psoas mayor es un músculo profundo situado en la región lumbar. Se origina en las vértebras de la zona baja de la espalda y se une al músculo ilíaco para formar el iliopsoas, que se inserta en la parte superior del fémur.
Su función principal es flexionar la cadera, por ejemplo, cuando levantamos una pierna para caminar o subir escaleras. También participa en la coordinación de los movimientos entre la pelvis, la columna lumbar y las piernas.
Por su ubicación, interviene en actividades cotidianas como sentarse, levantarse, caminar y correr. Pasar muchas horas en una misma posición o realizar esfuerzos a los que no estamos acostumbrados puede influir en cómo percibimos la movilidad y la tensión de esta zona.
¿Qué relación existe entre el psoas y el estrés?
El estrés puede manifestarse de diferentes maneras en el cuerpo. Algunas personas notan tensión muscular, rigidez en determinadas zonas, cambios en la respiración o molestias que aumentan durante periodos de preocupación.
El sistema nervioso participa tanto en la respuesta al estrés como en el control del movimiento y del tono muscular. Por eso, el bienestar emocional, el descanso y la actividad física pueden influir en nuestra percepción corporal.
Sin embargo, no está demostrado que el psoas almacene recuerdos traumáticos o emociones reprimidas, ni que su tensión indique que el organismo continúa en peligro. El estrés es un fenómeno complejo que involucra procesos físicos y psicológicos, y no puede explicarse por un único músculo.
Si notas tensión persistente en la zona lumbar o la cadera, puede ser útil valorar tu postura, tus hábitos de movimiento y tu nivel de estrés. Un fisioterapeuta o un profesional sanitario puede ayudarte a identificar las posibles causas y recomendarte las medidas adecuadas.
Cómo cuidar el psoas y favorecer la movilidad
No necesitas realizar ejercicios intensos ni estiramientos forzados para cuidar esta zona. La regularidad y la adaptación a tus capacidades son fundamentales.
1. Evita permanecer demasiado tiempo en la misma postura. Si trabajas sentado, levántate periódicamente y realiza pequeños movimientos para cambiar de posición.
2. Incorpora movimiento a tu rutina. Caminar, nadar o realizar ejercicios de movilidad adaptados a tu condición física puede ayudarte a mantenerte activo.
3. Practica estiramientos suaves si son adecuados para ti. Algunos ejercicios de movilidad de cadera pueden resultar útiles, pero deben realizarse sin dolor y respetando tus límites.
4. Presta atención a la respiración. Respirar de manera lenta y cómoda puede ayudarte a crear una pausa durante momentos de tensión. No es necesario forzar la respiración ni buscar sensaciones concretas.
5. Cuida el descanso. Mantener horarios regulares y reservar momentos para desconectar puede favorecer el bienestar general.
Si el dolor es intenso, aparece de forma repentina, limita tus movimientos o se acompaña de otros síntomas, consulta con un profesional sanitario antes de iniciar ejercicios por tu cuenta.
Bienestar emocional: cuidar el cuerpo y la mente
La salud física y el bienestar emocional están relacionados. Durante periodos de estrés, puede resultar útil combinar hábitos saludables con herramientas de gestión emocional, como técnicas de relajación, actividad física adaptada o apoyo psicológico cuando sea necesario.
No existe una única solución válida para todas las personas. Si atraviesas una situación emocional difícil o estás viviendo las consecuencias de una experiencia traumática, buscar ayuda profesional puede ser un paso importante.
En cuanto a las plantas y los complementos alimenticios, es importante conocer la composición, las indicaciones y las precauciones de cada producto. La lavanda se utiliza en distintos preparados tradicionales, mientras que el GABA es una sustancia presente de forma natural en el organismo y también se comercializa como ingrediente de algunos complementos. No debe darse por hecho que cualquier producto con estos ingredientes reduzca el cortisol, trate el estrés o resuelva un trauma.
Los preparados espagíricos y otros productos de bienestar también deben valorarse según su formulación concreta y su etiquetado. Ninguno debe presentarse como sustituto de la atención sanitaria o psicológica.
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Dedicar tiempo al movimiento, al descanso y al cuidado personal puede ayudarte a construir una rutina más equilibrada. Informarte antes de elegir productos naturales también forma parte de ese cuidado.
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Recuerda: escuchar tu cuerpo es importante, pero entender lo que te ocurre y elegir el apoyo adecuado también lo es.



